
La Percusión con Señas es una nueva forma hacer percusión, basada en la improvisación grupal en la que, mediante un lenguaje de alrededor de 150 señas realizadas con las manos y el cuerpo, un director puede coordina el flujo de la improvisación convirtiendo a la suma de las ideas individuales en una verdadera composición colectiva.
De esta manera la Percusión con Señas se ha convertido en una práctica innovadora y que señala nuevos horizontes dentro del mundo de la música rítmica en general, y de la percusión en particular.
Pero su utilidad ha trascendido rápidamente el ámbito de los escenarios, para pasar a convertirse en una poderosa herramienta de integración social en varios niveles. Debido a la simplicidad de su aprendizaje, y a profundidad y la inmediatez de sus resultados, la Percusión con Señas se ha probado en la educación en niveles preescolar, primario, secundario y terciario, en diversos tipos de terapia, en procesos relacionados con el trabajo de grupos y organizaciones, y en programas de integración de grupos sociales marginados.
La Percusión con Señas es a la vez un lenguaje, un método y un juego musical, en el que se ponen en foco y se entrenan de forma efectiva y totalmente disfrutable las habilidades personales e interpersonales necesarias para la integración de grupos de cualquier tipo.
Algunas de estas habilidades son la escucha externa e interna, la actitud proactiva, la comprensión de los roles dentro del grupo, la coordinación, la creatividad, la valoración de la diversidad, el aprovechamiento de los errores, las capacidades de liderazgo, y todo ello desde el mas profundo disfrute.
Este lenguaje fue inventado por el percusionista, director y compositor Santiago Vazquez, y ya ha sido adoptado por una gran cantidad de grupos en varios países, incluyendo La Bomba de Tiempo, grupo que el propio Vazquez creó para poner en práctica éste método, y que se ha convertido rápidamente en una referencia obligada de la percusión en Argentina.
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